DAKAR 2022 EXTRA

El español conquistó su segunda victoria con la firma alemana en la etapa más difícil del Dakar, la etapa reina, penúltima jornada de esta prueba.

“Dicen que la etapa 11 será difícil. Tengo ganas de pasarla. A ver qué tal”, decía Carlos Sainz ayer en el vivac de Bisha MD, antes de afrontar la etapa reina del Dakar. Lo decía con una sonrisa de pillo que su mascarilla no podía esconder. Sabía que con los problemas de fiabilidad ya resueltos en esta segunda semana, y con el buen rendimiento de su nuevo Audi RS Q e-Tron en las dunas, podía ir a por la victoria. Se le escapó el día antes, en la etapa 10, por un fallo de navegación por el polvo. Pero esta vez, todo salió rodado. En la etapa más complicada del Dakar, y que algunos como Barreda (motos) dijo que fue la más dura que había hecho en su vida, ‘El Matador’ se impuso con contundencia para lograr su segundo triunfo en este Dakar con un coche nuevo, hecho a toda prisa, con el que no había competido antes de esta cita y con un sistema de propulsión muy novedoso, complicado y ambicioso.

Carlos logró así la cuarta victoria de Audi en 11 etapas, su segunda, que se suma a las conseguidas por Peterhansel el día anterior y por Ekström hace varias jornadas. Carlos ya avisaba que si el Dakar empezaba esta segunda semana, con los kilómetros de la primera semana para poder detectar y solventar posibles contratiempos, podría haber estado en la pelea. Solo los problemas de amortiguador le frenaron. Pero una vez arreglados, ha estado siempre ahí. Y muestra de ello fue su segunda posición en la etapa 10, y el triunfo en esta penúltima jornada dakariana. 

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Este triunfo es el mejor oxígeno posible para que Carlos coja aire y mucho impulso de cara a las próximas semanas para afrontar con ambición la planificación que debe hacer junto a los ingenieros para rebajar el peso de su Audi de cara al 2023 (su coche pesa 200 kilos más que el peso mínimo) y dar las indicaciones adecuadas para ir a por el triunfo el próximo año.Lee también

Carlos no dio opción a sus rivales. Dominó en todos los puntos de control saliendo segundo. No le tembló el pulso ni abriendo pista desde los primeros kilómetros, asumiendo el riesgo de enfrentarse a la soledad del desierto con todos detrás después de un error inicial de PeterhanselLucas Cruz, el copiloto de Carlos, estuvo sublime y guió al madrileño a la perfección para que Sainz se dirigiera gas a fondo hacia la victoria superando en 2’21” a Loeb, una plaza que perdió el francés posteriormente por una sanción de 5′ -pasó a ser octavo-, en 3’10” a Álvarez (con Armand Monleón de copiloto) y en 6’42” al líder de la general, Al-Attiyah, que ya tiene el ‘touareg’ de bronce prácticamente en su caravana.

Al-Attiyah se dirige hacia su cuarto ‘touareg’

Nasser se dedicó una vez más en no meterse en líos y en gestionar su ventaja de 32’40” sobre Loeb al frente de la general para acabar la complicada penúltima etapa con casi todo el trofeo en el bolsillo. Encima, salía justo detrás de Loeb y el francés acabó con una penalización de 5′ con lo que los 4’21” que había perdido en meta se esfumaron y acabó metiéndole 39″ más, llegando así al último día con 33’19” de margen.

La última especial será de 160 kilómetros. Debería ser un trámite para Al-Attiyah y su Toyota. Si no tiene ningún problema en esta etapa final Loeb no podrá impedir que Nasser conquiste su cuarto Dakar, el segundo que logra con Toyota desde el que venció en 2019, estrenando la categoria T1+ por todo lo alto.