PARÍS – ROUBAIX

El ciclismo femenino celebró por primera vez una París Roubaix y el llamado Infierno del Norte recibió a las corredoras con todos los elementos que le han dado fama de ser la clásica más dura del calendario. Las ciclistas se encontraron con los clásicos sectores de adoquines repletos de barro por la lluvia y las caídas fueron continuas. Entre ese caos apareció la británica Elizabeth Deignan, que atacó a 82 km de la meta y mantuvo su ventaja hasta plantarse en solitario en el velódromo, el clásico final de esta prueba que este domingo cumple su 118 edición en categoría masculina.

Deignan, que acabó en el podio acompañada por la legendaria Marianne Vos (intentó cazarla sin éxito) y su compañera Longo Borghini, llegó emocionada… y exhausta. Porque los rostros en la llegada eran de cansancio y, en muchos casos, dolor por los golpes sufridos en un trazado en el que estas ciclistas, que nunca se habían enfrentado a estos tramos, hacían acrobacias para mantenerse sobre la bici. Aún así, la mayoría coincidieron en sus declaraciones en el gran paso adelante que supone que esta legendaria prueba haya creado su versión femenina.

En cuanto al equipo Movistar, que también sufrió como los demás los accidentes, tuvieron a su principal baza en el top-10, ya que Emma Norsgaard acabó en la sexta posición a pesar de haberse ido al suelo. Su compañera Sheyla Gutiérrez, la única española en la salida, acabó 46ª a 11:32 de la ganadora, mientras que la número uno mundial, Anne

Publicidad

PARÍS – ROUBAIX